Formación

Éste es el primero de los siete capítulos que mostrará cuánto de importante es llevar un orden en nuestros entrenamientos. Ya sea a modo de iniciación en una actividad física o deportiva, o incluso readaptación de un individuo a un sistema de entrenamiento específico, debemos tener en cuenta una serie de patrones, generales y específicos, que son la base de la planificación del entrenamiento.

 

Al tratar el tema del entrenamiento, se nos presentan numerosos aspectos que nos sugieren pautas “para hacer y no hacer”. Sin embargo, de una forma u otra, casi todo viene a resumirse en diecisiete principios básicos del entrenamiento. Estos principios deben estar presentes cuando diseñamos y aplicamos un programa de entrenamiento.

¿Qué es programar o planificar?

 El objetivo  del entrenamiento consiste en saber conducir, dirigir a un sujeto, de cualquier nivel, a mejorar su rendimiento. Preparar a un deportista y entrenarlo es diferente; por eso se usa el término Formación del Deportista, el cuál abarca la preparación, el entrenamiento y la planificación del deportista.

Programar es el proceso mediante el cual el entrenador personal busca y determina alternativas y vías de acción que con mayor probabilidad puedan concluir al éxito. (Sánchez Bañuelos, 1994). Planificar es prever para el futuro; son pautas de intervención flexibles que permiten conseguir el resultado final.

Uno de los objetivos de todo Entrenador Personal o Planificador Deportivo debería ser “ayudar a su cliente a desarrollar un programa en función de sus necesidades, respetando en todo momento las leyes que rigen los principios del entrenamiento deportivo. Sin una planificación no se sabe hacia dónde se dirige uno y, por tanto, se puede acabar donde no le gustaría encontrarse. Hay que pensar que con una programación, a la larga, se ahorra tiempo, y le da mucha más credibilidad al entrenador.

La herramienta más importante del entrenador personal es el programa o la planificación, que debería estar bien organizado y estructurado (Ver, CUADRO_01). En el entrenamiento “nada pasa por casualidad”, y por eso es necesario el estudio sistemático, la organización y la estructuración de todos los componentes que forman el programa.

¿Cuánto tiempo debemos planificar?

Todo programa tiene un inicio y un fin. Un programa o planificación no dura eternamente, ya que existen ciertas variables “incontrolables” sujetas al estilo de vida del deportista o a la incertidumbre de posibles lesiones, enfermedades, etc. Debemos marcar pequeños períodos de entrenamiento con objetivos al final de cada uno que la suma de todos ellos coincida con los objetivos deseados al final de un ciclo de entrenamiento.

Los Principios.

El entrenador o Planificador debe seguir unos principios del entrenamiento deportivo, básicos para cualquier elaboración de programa, en cualquiera de las modalidades deportivas y en cualquiera de las actividades físicas relacionadas con la edad, fisiología, anatomía y objetivos del cliente.

1.- Principio de Individualización o Unidad Funcional.

El organismo es como un todo, un sistema complejo en el que actúan sobre él varios subsistemas. Cualquier cosa que hagamos en el organismo, va a repercutir (según la carga utilizada) mejorando o empeorando otras cualidades. Cada uno de los órganos y sistemas están interrelacionados con el otro, hasta el punto de que el fallo de uno de ellos hace imposible la continuidad en el entrenamiento. Hay que tener presente que al aplicar un carga concreta puede estar incidiendo positivamente en una cualidad, pero que al mismo tiempo puede estar perjudicando a otra. (Cuadro_29)

Las personas responden de modo distinto a un mismo entrenamiento, y ello por distintas razones. Entre ellas se encuentran las diferencias hereditarias, el nivel de madurez, el descanso y el sueño, el grado de condición física, el entorno, las enfermedades, las lesiones y la motivación. Eston explica el hecho de las diferentes reacciones del sistema motor y de otros órganos a las mismas cargas de entrenamiento, no sólo en diferentes deportistas, sino incluso en el mismo deportista en diferentes períodos.

A partir de esta premisa hay que tener en cuenta que con un mismo entrenamiento pueden existir respuestas diferentes y que cada persona necesita su PROGRAMA PERSONALIZADO en función de sus características. Hay que considerar que si la eficacia funcional en cada sujeto es distinta, la aplicación de los esfuerzos en el entrenamiento requiere una estricta individualización de los medios a emplear.

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